¡Qué cosas...!
En verdad que hay que tener paciencia en esta ciudad y más en este municipio... ayer en la oficina leía una nota sobre la competitividad en las ciudades mexicanas, o en realidad la falta de ella en los municipios, hay una larga lista de razones por ello y, por supuesto, eso les resta atractivo respecto a otras urbes del mundo.
Y para muestra un botón...
Hace tiempo el Ayuntamiento de Naucalpan aprobó una partida para un proyecto vial en la zona -una de las más conflictivas- de la Cruz Roja, avenida Corona, avenida Los Arcos, avenida López Mateos y Universidad.
Para que se den una idea, en este cruce convergen más de ocho escuelas (dos jardines de niños, tres primarias, una secundaria y más adelante, el CCH) y por supuesto es paso obligado para microbuses de la ruta 13 y 14, y de todos aquellos que vienen de San Cristóbal, Prados; de los que van hacia Valle Dorado, Cadete (gustan de dar unos rodeos...), aquellos que van hacia San Bartolo (Naucalpan centro), Toreo;
También es salida y entrada de ambulancias, estación de Bomberos (más adelante, sobre avenida Los Arcos), una clínica del ISSEMyN, dental, de optometría.... en fin y en la cima.. la Iglesia de los Remedios, en cuyos alrededores hay otras tres o cuatro escuelas más que, para llegar a ellas, requieren nuevamente de este conflictivo cruce...
Para muchos no es extraño escuchar este tipo de problemas, total, Naucalpan los padece a montones y no hay autoridad alguna que pueda poner orden... porque ¿que creen? muchas veces son las mismas autoridades quienes lo propician o solapan... y ven si no...
Hace una semana, un cavernícola asesinó -porque esa es la palabra- a dos niños que salían o entraban a la escuela. El estúpido chofer del microbús, en su afán de ganar pasaje, atropelló a tres pequeños hermanos, remató a uno más al tratar de darse a la fuga -según versiones de testigos- y finalmente, otro de los hermanitos murió en el hospital.
Vaya destino, cuenta un familiar que una semana antes, los padres de familia habían firmado el seguro escolar en la escuela donde acudían los niños... Según versiones, el chofer fue bajado la unidad a golpes por un grupo de estudiantes que presenciaron los hechos.
Días después, otra bestia al volante atropelló a otro chico frente a la cancha de los Bomberos, en plena lluvia, los tipos –participaron dos microbuses que jugaban a la Fórmula Uno- al parecer se dieron a la fuga, dejando al lesionado a su suerte.
Cómo estos, han sucedido otros accidentes fatales, muchos de los cuales se deben a la imprudencia, ignorancia, falta de cultura vial y a la ausencia de algún indicio de humanidad de estos orangutanes, que se dicen operadores de microbuses, y que muchos nos vemos obligados a utilizar, y por supuesto, a la nula presencia de los agentes de tránsito que, eso sí, no sea 22 de agosto –Día del Bombero- fecha en la que el flamante presidente municipal José Luis Durán Reveles, se digna visitar a los tragafuegos, porque entonces hasta el director de DGSPM hace presencia y se pone a agilizar el tráfico, bueno este año hasta grúas trajeron para quitar vehículos frente a la Cruz Roja, no fuera ser que el Jefe máximo se quedara atorado en el tráfico.. ni que se tratara de un naucalpense cualquiera.
Con ese antecedente -y nuevamente ahogado el niño- las flamantes y sesudas autoridades de Naucalpan –Desarrollo Urbano- pretenden implementar un plan vial en la zona que, de acuerdo a algunas versiones, entre sus objetivos está instalar una base de micros frente al jardín de niños, ése donde atropellaron -a unos metros- a los pequeños hermanos y de paso cambiar a un solo sentido la vialidad de avenida Corona.
Por supuesto, los vecinos nos oponemos enérgicamente... no sólo porque vendría a trastocar nuestra escasa tranquilidad, sino porque deterioraría aún más nuestras ya de por sí gastadas vialidades y calidad de vida y, en vista de los antecedentes de los individuos al volante- sería un pasaporte al cementerio, sin escalas.
Como siempre, de nada sirve el salario que ganan estos burócratas, cuyos cerebros inchados de neuronas inútiles, apenas logran parir paliativos que ni a ellos convencen.
Peor aún, trata de afectar a los habitantes de una colonia, como si se tratara de ciudadanos de segunda. Se les olvida a estos burócratas que nuestros impuestos –como el de todos los naucalpenses que sí cumplimos con nuestras obligaciones- paga el salario con el que llevan el pan a su casa.
Por lo pronto, se están organizando juntas vecinales para presentar un proyecto alterno y, en la medida de lo posible, efectivo que afecte lo menos posible nuestra tranquilidad, no en perjuicio de otros, como pretenden las autoridades, sino con una visión integral, porque a fin de cuentas, quienes conocen el problema real, somos quienes los padecemos todos los días y sabemos como están subutilizadas –y saturadas- algunas vialidades.
Aunque en realidad, gran parte de este problema, en ésta y en muchas otras zonas, se solucionaría con la contratación de transporte escolar y metiendo en cintura a los microbuceros. Sólo es cuestión de aplicar la Ley, lástima que no haya ni agallas ni salario suficiente para ello.
En verdad que hay que tener paciencia en esta ciudad y más en este municipio... ayer en la oficina leía una nota sobre la competitividad en las ciudades mexicanas, o en realidad la falta de ella en los municipios, hay una larga lista de razones por ello y, por supuesto, eso les resta atractivo respecto a otras urbes del mundo.
Y para muestra un botón...
Hace tiempo el Ayuntamiento de Naucalpan aprobó una partida para un proyecto vial en la zona -una de las más conflictivas- de la Cruz Roja, avenida Corona, avenida Los Arcos, avenida López Mateos y Universidad.
Para que se den una idea, en este cruce convergen más de ocho escuelas (dos jardines de niños, tres primarias, una secundaria y más adelante, el CCH) y por supuesto es paso obligado para microbuses de la ruta 13 y 14, y de todos aquellos que vienen de San Cristóbal, Prados; de los que van hacia Valle Dorado, Cadete (gustan de dar unos rodeos...), aquellos que van hacia San Bartolo (Naucalpan centro), Toreo;
También es salida y entrada de ambulancias, estación de Bomberos (más adelante, sobre avenida Los Arcos), una clínica del ISSEMyN, dental, de optometría.... en fin y en la cima.. la Iglesia de los Remedios, en cuyos alrededores hay otras tres o cuatro escuelas más que, para llegar a ellas, requieren nuevamente de este conflictivo cruce...
Para muchos no es extraño escuchar este tipo de problemas, total, Naucalpan los padece a montones y no hay autoridad alguna que pueda poner orden... porque ¿que creen? muchas veces son las mismas autoridades quienes lo propician o solapan... y ven si no...
Hace una semana, un cavernícola asesinó -porque esa es la palabra- a dos niños que salían o entraban a la escuela. El estúpido chofer del microbús, en su afán de ganar pasaje, atropelló a tres pequeños hermanos, remató a uno más al tratar de darse a la fuga -según versiones de testigos- y finalmente, otro de los hermanitos murió en el hospital.
Vaya destino, cuenta un familiar que una semana antes, los padres de familia habían firmado el seguro escolar en la escuela donde acudían los niños... Según versiones, el chofer fue bajado la unidad a golpes por un grupo de estudiantes que presenciaron los hechos.
Días después, otra bestia al volante atropelló a otro chico frente a la cancha de los Bomberos, en plena lluvia, los tipos –participaron dos microbuses que jugaban a la Fórmula Uno- al parecer se dieron a la fuga, dejando al lesionado a su suerte.
Cómo estos, han sucedido otros accidentes fatales, muchos de los cuales se deben a la imprudencia, ignorancia, falta de cultura vial y a la ausencia de algún indicio de humanidad de estos orangutanes, que se dicen operadores de microbuses, y que muchos nos vemos obligados a utilizar, y por supuesto, a la nula presencia de los agentes de tránsito que, eso sí, no sea 22 de agosto –Día del Bombero- fecha en la que el flamante presidente municipal José Luis Durán Reveles, se digna visitar a los tragafuegos, porque entonces hasta el director de DGSPM hace presencia y se pone a agilizar el tráfico, bueno este año hasta grúas trajeron para quitar vehículos frente a la Cruz Roja, no fuera ser que el Jefe máximo se quedara atorado en el tráfico.. ni que se tratara de un naucalpense cualquiera.
Con ese antecedente -y nuevamente ahogado el niño- las flamantes y sesudas autoridades de Naucalpan –Desarrollo Urbano- pretenden implementar un plan vial en la zona que, de acuerdo a algunas versiones, entre sus objetivos está instalar una base de micros frente al jardín de niños, ése donde atropellaron -a unos metros- a los pequeños hermanos y de paso cambiar a un solo sentido la vialidad de avenida Corona.
Por supuesto, los vecinos nos oponemos enérgicamente... no sólo porque vendría a trastocar nuestra escasa tranquilidad, sino porque deterioraría aún más nuestras ya de por sí gastadas vialidades y calidad de vida y, en vista de los antecedentes de los individuos al volante- sería un pasaporte al cementerio, sin escalas.
Como siempre, de nada sirve el salario que ganan estos burócratas, cuyos cerebros inchados de neuronas inútiles, apenas logran parir paliativos que ni a ellos convencen.
Peor aún, trata de afectar a los habitantes de una colonia, como si se tratara de ciudadanos de segunda. Se les olvida a estos burócratas que nuestros impuestos –como el de todos los naucalpenses que sí cumplimos con nuestras obligaciones- paga el salario con el que llevan el pan a su casa.
Por lo pronto, se están organizando juntas vecinales para presentar un proyecto alterno y, en la medida de lo posible, efectivo que afecte lo menos posible nuestra tranquilidad, no en perjuicio de otros, como pretenden las autoridades, sino con una visión integral, porque a fin de cuentas, quienes conocen el problema real, somos quienes los padecemos todos los días y sabemos como están subutilizadas –y saturadas- algunas vialidades.
Aunque en realidad, gran parte de este problema, en ésta y en muchas otras zonas, se solucionaría con la contratación de transporte escolar y metiendo en cintura a los microbuceros. Sólo es cuestión de aplicar la Ley, lástima que no haya ni agallas ni salario suficiente para ello.


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