Días raros
Coincidió que tomé un curso sobre herramientas web cuando iniciaba la lectura del segundo y luego del tercer libro de la Trilogía Millenium. Coincidió también que durante ese tiempo en que me clavé con una y otra cosa, mi productividad en el trabajo, sentía yo, no era la mejor. Coroné unos días raros con otras malas noticias: el viernes me quedé hasta casi medianoche en la oficina terminando un especial, que si bien quedó estupendamente, pudo causar menos problemas, todo apunta a que yo fui la del problema. La siguiente mala noticia fue conocer que no aparezco en la lista de aprobados del curso web. Hubiera sido una tontería de los profesores aprobarme luego de que no entregué dos tareas, pero tampoco pensé que fueran a dar a conocer la lista. Me siento una basura irresponsable.
Esta última es doblemente dolorosa, porque fue deliberada y tiene que ver con que me clavé tanto con la lectura que me desentendí de lo demás. Algo que ya había comenzado lo dejé de la manera más estúpida a medias. Y no es que me arrepienta. Simplemente fui posponiendo la decisión de hacer mis deberes hasta que de plano ya no quise hacerlos. Estuve todo el tiempo consciente de eso. No me doy golpes de pecho, no me engañé con nada. Sabía cuál iba a ser el resultado de mi mala decisión y aquí estoy, no lamentándome, sino.. asumiendo mi estupidez.
Si me lo tomo en serio? Sí, no quiero. Quiero voltear a otro lado y me viene eso, como una bofetada. Qué clavada.
La peor consecuencia es que coincide con un mal momento en el trabajo. No estoy a gusto conmigo misma, con lo que hago, con lo que dejo de hacer y con lo que consigo. No me siento útil, soy prescindible -como todos, claro- pero no me siento parte de algo y eso me está calando. No estoy en los mejores términos con mis compañeros y eso me pega más porque me cuesta trabajo coordinarme con ellos.
No quiero darle importancia a nada de eso. Deber ser así, pero sigo metida en el hoyo, posponiendo cosas tan simples como salir a correr. ¿Por qué me boicotee a mi misma? Nada más claro que en este momento yo soy mi peor enemiga. Llevo buena parte del día peleandome conmigo y mis fantasmas. Estoy en el hoyo.
Tengo que salir de ahí.
Esta última es doblemente dolorosa, porque fue deliberada y tiene que ver con que me clavé tanto con la lectura que me desentendí de lo demás. Algo que ya había comenzado lo dejé de la manera más estúpida a medias. Y no es que me arrepienta. Simplemente fui posponiendo la decisión de hacer mis deberes hasta que de plano ya no quise hacerlos. Estuve todo el tiempo consciente de eso. No me doy golpes de pecho, no me engañé con nada. Sabía cuál iba a ser el resultado de mi mala decisión y aquí estoy, no lamentándome, sino.. asumiendo mi estupidez.
Si me lo tomo en serio? Sí, no quiero. Quiero voltear a otro lado y me viene eso, como una bofetada. Qué clavada.
La peor consecuencia es que coincide con un mal momento en el trabajo. No estoy a gusto conmigo misma, con lo que hago, con lo que dejo de hacer y con lo que consigo. No me siento útil, soy prescindible -como todos, claro- pero no me siento parte de algo y eso me está calando. No estoy en los mejores términos con mis compañeros y eso me pega más porque me cuesta trabajo coordinarme con ellos.
No quiero darle importancia a nada de eso. Deber ser así, pero sigo metida en el hoyo, posponiendo cosas tan simples como salir a correr. ¿Por qué me boicotee a mi misma? Nada más claro que en este momento yo soy mi peor enemiga. Llevo buena parte del día peleandome conmigo y mis fantasmas. Estoy en el hoyo.
Tengo que salir de ahí.


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